Paul Zinnard en su órbita más intimista y pictórica

musica

Hablar de Paul Zinnard es hablar de intimidad. Ese aura que delimita nuestro alrededor y en el cual nos desnudamos por completo para mostrarnos tal y como somos: seres vulnerables ante las adversidades de la cotidianidad. Un rincón en el que nos sinceramos y nos preguntamos si todo aquél pasado que hemos vivido realmente ha merecido la pena o, por el contrario, debemos dejarlo atrás enterrando lo malo y recordando, solamente, aquello que nos hizo feliz.

PaulZinnard

Paul Zinnard, seudónimo de Carlos Oliver, un mallorquín con amplio bagaje musical con grupos como The Bolivians y The Pauls, guarda su lado más rockero y desenfadado para sentarse a narrar. Tras la publicación en 2010 de su primer disco en solitario Songs of hatred and remorse, en marzo de 2012 lanzó su segundo trabajo Orbit One. Un disco que traza pinceladas sin remates, como los dibujos que hace mientras toma café en alguna avenida de Berlín, en aquellas canciones puras y sencillas. Pero sin dejar de lado instantáneas en algún recóndito rincón de la capital europea que nos demuestran que puede haber algo más allá: “oh, chica, acompáñame y que nada más importe”.

PaulZinnard-AlexanderPlatz

El famoso ‘pirulí’ de AlexanderPlatz en Berlín dibujado por Paul Zinnard.

Zinnard recuerda al Dylan de Blowin’ in the wind, al Cohen más intimista y ronco, al Sixto Rodríguez que camina por las calles buscando su propio Sugar Man. Eso sí, sin caer en imitaciones, porque Paul Zinnard es único. Como Listen Everybody, una sobrecogedora canción en la que la guitarra acústica abre el corazón y nos muestra una habitación sencilla, humilde en la que se ponen las cartas sobre la mesa. Beyond The Moon nos invita a tomarnos un respiro, ese momento en la vida en la que todo nuestro rutinario alrededor frena en seco para preguntarnos qué hemos hecho hasta ahora.

PaulZinnard1

Un disco para tomárselo con calma, para disfrutar mientras saboreamos una bebida fresca y desconectamos de toda la contaminación del día a día. Eso sí, cuando llegue Happiness no lo dudes. Porque el quinto corte invita a bailar y a sacar ese lado canalla que todos llevamos dentro. El piano del desenfreno, la guitarra que rasguea cuerdas roncas y la batería profunda te arrancan del sofá con tonos rockeros propios del sur.

Y así hasta un álbum redondo que no debes dejar escapar y que puedes escuchar completo en Groveshark. Pruébalo, apaga el móvil, ponte los casos y deja que John Wayne te transporte fuera de casa hacia la Luna.

Las imágenes de este post están extraídas de su página web oficial y de su productora, Two Mad Records.

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