Sakhalin: de la colonia penitenciaria de Chéjov hasta la explotación petrolífera de Shell

26 de enero de 1890. El dramaturgo ruso Antón Chéjov parte hacia la Isla de Sakhalin (Imperio Ruso), en busca de un estudio acerca de la vida de los exiliados. Sakhalin es un territorio de la Siberia rusa, un lugar inhóspito y prácticamente perdido en el Mar de Okhotsk, justo encima de Japón. Durante largos años, Sakhalin representó el lugar clave en la deportación de personas non grata durante la época zarista. Un estigma que acompañó a la isla durante largos años. Los periódicos rusos recibieron la marcha del autor de los famosos cuentos con cierta ironía. “El caso del señor Chéjov es algo excepcional: es el primer escritor ruso que va a Siberia, y vuelve”. No le faltaba razón. Fruto de su contacto humano en la isla que durante años sería disputa con Japón por su riqueza petrolífera nacerá el ensayo ‘Un viaje a Sajalín’ (‘Остров Сахалин’ , de 1895, la traducción varía dependiendo de la fuente).

Michael Christopher Brown

Chéjov, al llegar, se mostró intrigado acerca de por qué ataban a todos los animales, incluidos los domésticos y los inofensivos (como cerdos o gallos), a lo que los aldeanos respondieron con un seco: “Aquí estamos todos encadenados”. A pesar de su delicada salud, Chéjov se aventuró en un viaje de noventa días de duración con condiciones climatológicas adversas y varios meses más de documentación y preparación por la zona.

Más de cien años después la isla se ha convertido en punto de extracción de petróleo de grandes compañías como Shell. Un lugar olvidado pero, a la vez, con una riqueza mineral que exporta crudo a Estados Unidos y Europa mientras la población continúa sumida en el ámbito rural y una relativa pobreza. Un lugar desconocido para muchos, incluidos los propios dueños de las petroleras que encargaron al fotógrafo Michael Christopher Brown que se adentrase en la población del lugar y mostrase todo lo que había alrededor. Le pidieron fotografías de los oleoductos, los paisajes, las gentes, la vida cotidiana. Todo aquello para que los magnates de BP y Shell entendieran el contexto en el que se movían.

Michael Christopher Brown

Y en su portafolio encontramos el resultado. Gente humilde y sumida en la tradición. Pueblos que fueron reubicados a golpe de talonario de Gazprom. Soledad, tristeza, melancolía y rutina. Fotografías que transmiten silencio, crugir de pasos en la nieve y frenesí exacerbado por el alcohol. Una juventud que busca el calor y el consuelo a altas horas de la madrugada en suburbios y discotecas a manos del vodka y un cuerpo femenino aletargado. La nueva clase rica que destila dinero como si no hubiera un mañana frente a la tercera edad reacia a abandonar sus hogares porque el sótano alberga el tesoro mundial. Retazos de una nueva sociedad encadenada no por hierros, sino por enchaquetados sin escrúpulos.

Michael Christopher Brown

Puedes ver el álbum completo aquí.

Entrevista a Michael Christopher Brown.

Juanjo Sánchez

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